Iniciamos el 2011 con malas noticias para Cancún, quizá es sólo la continuidad del
2010 el considerado más violento en este México, 2 ejecutados, uno con la saña y sello de la delincuencia organizada “decapitado”, el otro, ultimado a balazos. Parece que los hechos poco a poco se vuelven comunes, cotidianos, hoy de poca sorpresa ante la violencia diaria que se registra en cualquier punto del país. Sumemos uno más en Playa del Carmén, un sicario abatido en balacera en fraccionamiento Paraiso Maya ya tenemos un acumulado sangriento, tres tambos donde se presume incineraban, pulverizaban a sus victimas una plaza ya por demas infestada de delincuentes.
Declaraciones van y vienen… sólo eso, nos advierten que la coordinación entre los niveles de gobierno se está dando, sí pero ahora vemos que se dan entre ellos mismos. Pues apenas a iniciamos este año dimos cuenta de un levantón a un policia judicial, y luego el enfrentamiento entre “sicarios” relacionados con las ejecuciones recientes, alcanzó a un policia judicial, un tiro en la cabeza y todo ello también se vincula con la detención de tres mujeres polícias municipales presuntamente involucaradas con la delincuencia organizada, entonces, como cuestionamos en estas líneas, son de verdad los reacomodos de la delincuencia, la siguiente pregunta es ¿de que lado está la delincuencia? y si aquella es la organizada, esta ¿es la corporativa?
Y bueno, la respuesta de la autoridad municipal en materia de seguridad a la exigencia de dar cuentas claras de lo que hace para combatir a los malandrines, es que no tiene tiempo de rendir un informe con el cuerpo cabildar de Cancún, porque no puede ir a tomar café y galletitas, tiene una agenda ocupada, decía Alejandro Cardona, titular de SSP, pues si deberá ocuparse en explicar la descomposición de la corporación a su cargo, luego de que uno de sus elementos mato a 4 de sus compañeros y ahora 3 polícias más involucradas en el narco, lo más lamentable es que el Presidente municipal Jaime Hernández, aduce un panorama color de rosa, como en un mundo de caramelo, solo se ciñe a decir que “vamos avanzando con capacitación”, pero no hay investigacion de la contraloria interna por esos hechos y entonces habremos de escuchar una versión del “Mario Aburto” el asesino solitario de Colosio, que pena, caso del que ya no se habla porque prefieren que la sociedad lo olvide.
Segurida Publica Estatal, pues ni siquiera figura en este polo turistico, siendo el que requiere de urgente atención, lo mismo que Playa del Carmén, por los llamados efectos cucaracha, ¡ah! pero si se menciona la necesidad de patrullajes federales y del ejercito… ¡Cuidado! el destino es vulnerable, se nos van los turistas, sí, también con esta delincuencia.
Y seguimos con la interrogante, pues otro escandalo en la cárcel de Cancún, nos hace cuestionar desde dónde operan los capos. La fuga permitida de cinco reos con documentación falsa, nos muestra las complicidades al interior de este penal que siempre ha sido tierra de nadie. Un director de este centro penitenciario Jorge Mendoza señalado desde su llegada al cargo, personal contratado con antecedentes penals por fraude y falsificación y pa rematar una Directora de Centros de Readaptación Social señalada por sus amorios con uno de los fugados. Cierto, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario y así cada uno tendra que rascar con sus propias uñas para deslindarse de tan grave asunto, aunque a la funcionaria le cause risa aceptar que dieron libertad a reos con delitos contra la salud, posesión de droga, no un gramo, no fueron 100, fue una tonelada; tráfico de indocumentados, ¿nadie se dio cuenta o fue un error? y en el remoto caso de este último, los errores se pagan y la omisión no exime de la responsabilidad que habrán de enfrentar estos funcionarios.
Una balacera dejo abatido a un presunto sicario “el memin” presunto responsablede los descuartizamientos los entambados y bueno podría cargar con todos los ultimos hechos delictivos, según la procuraduría. Junto con este capo, fueron remitidos 6 pesornas más, pero, tres de ellos fueron puestos en libertad por ser menores de edad y a quienes solo se les imputaba ultrajes a la autoridad, delito no grave y quedaron fuera.
El llamado Kalimbazo, opaco de sobremanera este ola delictiva, y no porque el caso Kalimba no tenga peso, por su puesto que lo tiene pero no en la denigración mediática que hemos presenciado, sino en la aplicación de la justicia que en Q. Roo se ejerce a conveniencia. Caso que tendremos en la próxima.


